He estado pensando que los videojuegos sirven básicamente para dos cosas importantes, aparte de divertirse, la primera aprender un montón de datos y la segunda desarrollar ciertas habilidades.
A. Videojuegos y relación con disciplinas
Esta es la relación más obvia. Cada disciplina requiere que memoricemos un montón de cosas, un ejemplo clásico es memorizar países, capitales, ciudades en general y todo esto lo podemos encontrar en videojuegos muy variados. Desde Civilization I de 1991 hasta Geo-Challenge para Facebook del 2008.
B. Videojuegos y desarrollo de habilidades
¿Qué es una habilidad? Tengo sueño.
Conclusiones
Creo que sería interesante preguntar por medio de entrevistas que :
1. ¿Qué videojuegos ayudan a aprender datos relativos a tu disciplina/carrera?
2. ¿Qué habilidades crees que te han ayudado a desarrollar los videojuegos?
3. En general: ¿Qué habilidades crees que puede ayudarte a desarrollar un videojuego?
Lo segundo sería en base a esta información:
1. Hacer una relación entre carreras/disciplinas y los videojuegos que corresponden con cada una de las primeras.
2. Hacer una relación entre: los juegos que ha jugado un sujeto y la carrera que eligió. (o los que más le ha gustado)
Supongo que en mi case tiene mucho que ver con una cuestión material más que formal. Me gusta especialmente la complejidad narrativa de los RPGs y los subtextos en las tramas – la problemática ecológica en Final Fantasy VII, por ejemplo, o similarmente, la dicotomía entre tecnología y naturaleza en FFX, por poner un par de ejemplos.
El vínculo con finalmente escoger estudiar/hacer filosofía, incluso si es que lo que yo hago es realmente hacer filosofía o no, es un poco menos claro. Quizás la complejidad analítica, fue lo principal que saqué de los juegos, el hecho de que los problemas no eran sencillos ni lineales. De tener múltiples maneras de resolver un problema, con diferentes consecuencias. Cosas que se me ocurren de entrada.
En todo caso – creo que explorar nuestro propio background en experiencia de videojuegos sería también un buen punto de partida para los siguientes pasos. Bien autobiográfico y egotrippero, pero por algún lado se comienza.