No sabría decir precisamente si hoy es más fácil diseñar y desarrollar videojuegos que antes.
Por un lado, el mercado es más competitivo. Es decir – cuando todo el mundo desarrollaba videojuegos con la complejidad técnica de Pong, claro, uno podría decir que era más fácil lanzar algo que llamara realmente la atención. Pero ahora, compitiendo contra los presupuesto millonarios de empresas como Activision o Electronic Arts, ¿qué sentido tiene competir si uno no es un gran estudio de desarrollo? ¿Qué posibilidades tiene realmente uno?
Pero también es cierto que hoy existen todo tipo de plataformas para crear juegos, que no existían antes. Es decir, si yo quería crear un juego como Pong, aún dentro de su simplicidad, tenía que encargarme realmente de todo – absolutamente toda la información que circulaba en el juego estaba a cargo de los desarrolladores. Desde ese punto, ciertamente hemos mejorado: sólo por poner un ejemplo, ahora tenemos sistemas operativos que manejan de manera mucho más accesible interfases de audio y video de modo que no tienen que reconstruirse desde cero cada vez que se inicia un nuevo proyecto.
Así sucesivamente, cada vez hay disponibles más plataformas que cubren niveles más altos de interacción, haciendo que el esfuerzo por construir un juego se vuelva relativamente simple. Puedo, por ejemplo, utilizar la plataforma Flash de Adobe para hacer todo el diseño visual y programar la interacción. O puedo utilizar una plataforma web como la que utilizan las aplicaciones de Facebook para diseñar y distribuir de manera sencilla mi juego. O puedo utilizar las librerías de programación y la documentación de una plataforma como el iPhone para diseñar un juego especialmente para dispositivos móviles, y así sucesivamente. Aún cuando las opciones se han multiplicado enormemente y la competencia se ha vuelto muchísimo más complicada, han aumentado también las posibilidades que hacen más accesible para personas con incluso menos conocimiento técnico la creación de un videojuego, por sencillo que éste pueda ser.
¿Significa esto que cualquiera puede competir contra Electronic Arts? Por supuesto que no. Pero sí quiere decir que eso abre la posibilidad para inundar el mercado con una cantidad mucho más elevada de creadores independientes, dispuestos a experimentar con diferentes conceptos y modelos de juegos porque no se ven limitados necesariamente por la preocupación de recuperar un presupuesto millonario. Cuando las apuestas son tan altas, EA realmente no puede permitirse tomar muchos riesgo. Así que es mucho seguro lanzar Madden 2012 o NBA Live 2024, porque son conceptos probados y seguros, que recuperarán la inversión. Pero probablemente no sea, necesariamente, el lugar de donde vengan las innovaciones en términos de interactividad y de diseño de modelos de juego.
No es que todo sea perfecto y bonito, claro. Uno hace ciertos sacrificios cuando escoge trabajar con ciertas plataformas: ciertas puertas ya están cerradas de entrada por una cuestión de diseño. De modo que lo que uno gana en términos de simplicidad, lo sacrifica en términos de plasmar una visión creativa plenamente. Algún diseñador, antes, ya tomó ciertas decisiones que me terminan resultando vinculantes para mi proyecto. Puedo construirlo más fácil, sí, pero ya no puedo hacer todo lo que yo quiera.
De esta combinación es que surge todo el mundo del indie gaming – el desarrollo independiente de juegos a pequeña escala.