La pregunta por si los videojuegos pueden o deben ser considerados como formas de arte lleva a una discusión larga, complicada, y sumamente interesante. El argumento en contra suele venir de los lugares establecidos de la cultura: aquellos que establecen una separación entre formas ilustradas, aceptadas de cultura; y formas más bien populares, masificadas y comercializadas de cultura. Por estar los videojuegos más cerca de lo segundo que de lo primero, suele, como al conjunto de esas formas, negársele el estatuto de poder ser arte. Sin embargo, como ha ocurrido en los últimos años con otras formas -por ejemplo, el comic- la discusión al respecto se ha ampliado y vuelto más interesante.
En los últimos días he estado jugando un clásico, Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty. Se trata de un juego nada típico, y especial por diversas razones. Se trata, también, de uno de los ejemplos de videojuegos usualmente mencionados en esta discusión: la complejidad del tratamiento de la trama, tanto en su temática como en su estructura narrativa, así como el nivel de atención prestado al detalle de la mecánica, del diseño, de la imagen y el sonido, son excelentes argumentos para decir que éste es un excelente ejemplo de que los videojuegos pueden ser arte.
Esta consideración corre el riesgo de volverse demasiado amplia, demasiado rápido. Así que evitaré entrar en preguntas como “¿qué es el arte?”, o “¿para qué lo hacemos?”, o cosas de ese calibre. Lo que parece ser indudable es que la aparición de los videojuegos ha desafiado nuestras nociones tradicionales de lo que es arte – algo que, felizmente, ocurre cada cierto tiempo. La industrialización de objetos culturales llevó a principios del siglo XX a Walter Benjamin a preguntarse cómo era transformado el significado del arte. En su famoso y excelente ensayo, La obra de arte en la época de su reproducibilidad técnica, Benjamin afirma que la posibilidad de reproducir mecánicamente el arte, virtualmente sin diferencias entre cada copia, elimina el valor artístico del arte como experiencia estética del aquí y ahora – lo que él llamó el “aura” de la obra artística. Lo que el arte adquiere, sin embargo, con la reproducibilidad técnica, es su introducción como significado político: al adquirir capacidad de masificación, el arte entra en la arena del discurso político.
Lo interesante del arte, basándonos en la idea de Benjamin, es que no deja de ser arte: sino que su propósito y significado como arte son ellos mismos cambiados históricamente. A partir del siglo XX, por ejemplo, empezamos a pensar que la creación artística deja de ser una acción solitaria de un genio iluminado por la musa (algo de lo que he escrito en otra parte), sino que, por ejemplo, con el cine, las obras adquieren una complejidad tal que es necesario que todo un equipo de trabajo las construya. De manera similar ocurre con los videojuegos, que requieren, en la mayoría de los casos, de todo un equipo multidisciplinario para conseguir la obra terminada. De modo que interpretar los videojuegos como arte es algo imposible de hacer desde los cánones o marcos de referencia tradicionales de lo que es el arte, sino que es necesario ampliar nuestro concepto de arte si queremos hacer lugar para los videojuegos, teniendo en cuenta lo específico que ofrecen los videojuegos para expresar ideas. ¿Pero por qué querríamos hacer eso?
La pregunta admite múltiples respuestas, pero yo me enfocaría aquí, por ahora, en que los videojuegos han mostrado la capacidad de abordar temáticas que nos resultan interesantes como sociedades (por ejemplo, la relación existente entre ciencia y religión) desde puntos de vista antes inexplorados, de maneras que no conocíamos antes. En el caso de MGS2, por ejemplo, no es solamente el hecho de que presenciamos la manera como se desarrolla una historia de intriga política, relaciones internacionales, armamentismo, espionaje y demás, sino que formamos parte de esa historia – de hecho, son nuestras acciones en el juego las que hacen que la historia se mueva hacia adelante. El juego nos brinda un punto de vista que antes nos era imposible explorar, o al menos explorar de la misma manera, con el mismo grado de detalle. Nos introduce en un mundo simulado, un laboratorio donde podemos experimentar con la realidad sin tener que cargar con todas las consecuencias posibles.
¿Esto quiere decir que todos los videojuegos deben ser considerados como arte? Definitivamente no. Pero sí quiere decir que, dadas las circunstancias correctas, algunos videojuegos pueden entrar dentro de lo que consideraríamos arte. Que podemos encontrar ejemplos de videojuegos que no solamente consiguen desafiarnos temáticamente al punto que los consideramos una forma “ilustrada”, que no es finalmente el punto, sino que el conjunto de la construcción compleja que es el juego puede alcanzar una experiencia estética, expresiva. Los grandes juegos, en este sentido (así como la gran literatura, o el gran cine, o lo que fuera) son aquellos que no solamente nos involucran, sino que lo hacen porque nos llevan a imaginarnos mundos posibles, mundos que podrían ser de otra manera, mundos en los cuales nos introducimos y con los cuales nos comprometemos. Ante esa posibilidad, los creadores, los desarrolladores, los diseñadores del juego tienen en sus manos la posibilidad, o la elección, de tratar a sus juegos como obras de arte.
[...] ¿Qué significa entender los videojuegos como arte? http://www.lvl.pe/2010/04/videojuegos-como-arte/ por Bradok hace 3 segundos [...]
A mi criterio se está malinterpretando el término de arte con los videojuegos. Son dos cosas distintas. Los videojuegos fueron concebidos con el simple fin de entretener, así como una pelicula. Acaso consideraríamos arte una pelicula, por ejemplo Star Wars?
Luego si los videojuegos se abren camino y fomentan guiones de peliculas, composiciones musicales, ya es otro tema. Pero no creo que se deba considerar un arte.
la verdad es que para argumentar es necesario hacer una definición de lo que es arte, es más, no definirlo nosotros mismos, sino revisar lo que nos dicen fuentes respetadas acerca de las definiciones de arte, yo hice lo propio con respecto a los cómics y si es o no arte, los invito a dar una mirada:
http://darkclaw.lamula.pe/2009/09/24/respondiendo/
[...] tipo de reconocimientos “formales” mantienen abierta la discusión sobre si los videojuegos deben ser considerados como arte, y lo que eso implica para el [...]