El debate sobre la adicción a los videojuegos

Categoría : adicción, jovenes, medios · (2) Comentarios · por 07/05/2010

Foto CC: Videogame addicted, por pallotron

Perú 21 tiene hoy día una nota titulada “¿Mi hijo es adicto a los videojuegos?“. La nota, sin embargo, incurre en varios lugares comunes de la crítica a los videojuegos y no elabora más profundamente sobre las complejidades detrás del debate en torno a la adicción. Dice la nota:

¿Su hijo es de aquellos que no encuentran más diversión que estar frente a la pantalla de la computadora o jugando con su nintendo DSI? ¿Se pone ansioso, fastidiado o enojado si no le permite jugar? Cuidado, es muy posible que ese ‘gusto’ exagerado se pueda convertir en un grave problema patológico: la adicción.

El problema es que esto no ofrece todo el contexto. Para empezar, la discusión sobre si la adicción a los videojuegos es una patología psicológica aún está abierta: no es un desorden reconocido formalmente, pero existe una propuesta para que lo sea. A favor del reconocimiento están no sólo psicólogos e investigadores, sino también compañías aseguradoras y centros de tratamiento ya existentes para este “desorden”: si la condición fuera formalmente reconocida, es de suponer no sólo que se incrementarían los diagnósticos, sino también el mercado de servicios para estos pacientes y las pólizas de seguros para pagarlos. De modo que hay intereses comerciales que también participan de este debate.

Y lo hacen también del otro lado: los productores y distribuidores de videojuegos apoyan más bien el bando opuesto, que argumenta que sus productos no generan adicción. De lo contrario, las consecuencias para la industria podrían ir desde publicidad negativa, hasta regulación del mercado sobre, por ejemplo, el acceso de niños a videojuegos, o demás. De modo que ambos bandos están comercialmente comprometidos en el asunto.

Aún así, no queda completamente claro qué sería la adicción a los videojuegos como patología, o en qué punto es que, siguiendo la descripción de Perú 21, el “gusto” deviene “adicción”. La nota incluye una lista de “señales de adicción” a las cuales los padres pueden prestar atención:

Dedica su tiempo libre al juego tecnológico, incluso sacrificando actividades recreativas que antes le gustaba.

Permanece frente a la pantalla o nintendo[sic] por horas, sin atender cuando lo llaman.

Demuestra demasiada tensión al estar frente a la máquina.

No respeta los horarios de sus actividades diarias.

Pero estas señales destacan por su ambigüedad, y por el hecho de que podrían igual de fácilmente explicarse por otras cosas que no fueran los videojuegos. Los videojuegos tienen mala fama en gran medida porque aquellos que los estudian no los entienden plenamente – principalmente porque no los juegan. De allí la preocupación, por ejemplo, que los niños y jóvenes no se dediquen a otras actividades recreativas más “socialmente aceptadas” por el simple hecho de que son familiares. No hay junto a estas notas, sin embargo, un trabajo de explorar la experiencia del videojuego como una experiencia mediática singular de nuestra época, que no debería medirse o compararse en los mismos términos en los que hacemos otras cosas.

Es razonable, por ejemplo, suponer que un niño se dedique a jugar un “juego tecnológico” más que a otras cosas porque le guste más que las otras cosas. Eso no tiene, por sí mismo, por qué ser algo malo. Hay casos extremos, ciertamente, de gente que deja de salir de su casa por días o jala cursos en el colegio o la universidad por jugar demasiado. Eso no quiere decir que los padres deben suponer que todo gamer es un adicto en potencia. En aquellos casos donde estos extremos aparecen, es altamente probable que encontraremos que los videojuegos no son tanto la causa como el síntoma, y en eso sí acierta en apunta la nota de Perú 21:

CAUSAS. Para Luna León, las causas más comunes de que exista este tipo de adicción son diversas, entre ellas: la baja autoestima, sentimiento de soledad; problemas familiares, poca dedicación al niño o niña por motivos laborales y si los padres están presentes se observa comunicación superficial o falta de esta.

Pero hasta allí llega lo que podemos rescatar de la nota. Si estos factores ambientales son más bien aquellos a los que podemos apuntar como causas, utilizar a los videojuegos como chivos expiatorios no hace sino ocultar problemas más profundos que pueden haber en una familia, bajo la idea fácilmente digerible de que la culpa es del aparato, y no de los padres o del ambiente familiar.

No intento aquí argumentar desde el lado contrario para decir que los videojuegos no son adictivos. Creo, más bien, que frente a notas como ésta lo importante es hacer una pausa para tomar una distancia crítica frente a un tema que es polémico y discutido – y cuya polémica y discusión no ha sido recogida. Es posible que sea pertinente reconocer tal cosa como la adicción a los videojuegos por cualesquiera razones específicas; pero también es posible que sea más bien un síntoma que se hace evidente de desórdenes de adicción más profundos, con efecto y consecuencias ciertamente diferentes a ser adicto a la cocaína o la heroína. Ponerlo todo en el mismo saco sin trazar primero ciertas distinciones es un lugar común de una cultura que aún no entiende por completo el lugar de los videojuegos, y de una cultura mediática que se aprovecha de eso para instigar un pánico moral que, finalmente, es siempre efectivo.


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(2) comments

sofia
906 days ago · Reply

necesito saber que preguntas puedo encontrar sobre la adiccion a los aparatos electronicos

BRITELIUS
821 days ago · Reply

yo creo que los videojuegos sí son adictivos, pues estimulan la liberación de endorfina, que se asocia a sensaciones de bienestar….lo que puede llegar a reemplazar actividades mucho mas sanas, como el deporte, el estudio, jugar con los amigos en la naturaleza, etc…..los videojuegos funcionan igual que las drogas, pues proporcionan satisfacción de una manera mucho mas fácil que las que mencione anteriormente, por lo que una persona mal educada en este sentido, o que este pasando por problemas como los mencionados en el artículo caigan en esta adicción….

ahora respecto a una solución, creo que tiene que ir del lado de la educación y regulación, por ejemplo, si las compañías gastan millones de dolares en desarrollar videojuegos potencialmente adictivos, se les debiera obligar a invertir en programas de educación y rehabilitación…….

bueno les dejo muchos saludos y los invito a que se paseen por mi blog también, estoy recién empezando pero puede ser interesante…

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